Comprando un iPhone (y siendo investigado por ello)

Iphone 3G
Os voy a contar algo que me aconteció hace un par de semanas (concretamente el día miercoles de semana santa).
El iPhone es uno de esos gadgets de moda: Es típico colgar un anuncio de compara/venta y que al poco rato te llamen preguntando por él. No dejaría de ser un gadget más, si no fuese porque también es un teléfono móvil y no un mp3 como pudiera ser el iPod o una videoconsola, como pudiera ser una PSP.
Ya hay pocos despistados que no saben que un teléfono móvil tiene un número de serie que lo identifica y que se puede hasta cierto punto triangular entre las antenas que le dan cobertura. Por lo que un teléfono robado no sólo podría bloquear tras un robo si no que dentro de sus limitaciones, se podría localizar. Al contrario, una PSP o un iPod robado sólo podrían ser localizados de forma casi casual o investigando de la forma más tradicional.
Por ahora no he contado nada fuera de lo habitual, sólo repasado una obviedad. Ahora contaré lo que me ha ocurrido a mí el pasado Miércoles (el inmediatamente anterior al jueves santo).
Tras pasar un par de días revisando anuncios en los que se vendiesen iPhones de segunda mano, encontré uno que me llamó la atención (entre otras cosas porque no aparentaba el tipiquísimo timo).
Tras analizar el anuncio no encontré información sospechosa sobre el vendedor y decidí llamarle. Me atendió un tipo con voz “afeminada” (o una tipa con voz “masculina” xD). Esta persona me dijo que el que vendía el teléfono no estaba presente y que tardaría 10 minutos y transcurridos esos 10 minutos me llamaron nuevamente desde otro teléfono y acordamos un lugar y una hora.
Aprovechando la nueva información busqué información sobre este nuevo número y si encontré cosas extrañas (como pudiera ser un anuncio en el que se ofrecía sexo a mujeres y un par de ventas). Igualmente esta persona me ofreció hacer el trato en un lugar conocido por mi y con bastante transitado, por lo que decidí ir con mi hermano (este guardó el dinero y yo me separé de él para entablar conversación).
Llegué a la zona acordada y allí estaba el “vendedor” con el teléfono.
El teléfono era un iPhone 3G 16GB, por lo que avisé a mi hermano de que se acercase con el dinero y le dejamos el dinero al “vendedor” para que pudiera comprobarlo mientras nosotros toqueteábamos el teléfono. En ese momento aprecié una ralladura muy profunda en la pantalla tan grande como para que la uña se enganche con gran facilidad. Este defecto estaba disimulado con una gran capa de suciedad que posiblemente hubieran colocado ahí intencionadamente (puesto que los surcos de la mugre coincidían con el de la grieta).
Visto esto, le pregunté si sería posible obtener la factura para poder solicitar una reparación o piezas de repuesto. A lo que me dijo que él creía que sí, pero que tendríamos que esperar al Lunes. A mí no me había gustado nada la idea de esa marca y esperaba pedirle un gran descuento por ello, pero a mi hermano no le gustó nada la idea, por lo que deshicimos el cambio. Recuperamos el dinero y le dimos el teléfono.
Y aquí llega un dato curioso: en el momento en el que mi hermano cogió el dinero y yo devolví el teléfono apareció una persona de mi misma edad, despeinado y con barba de 3 o 4 días que hablaba de forma informal que dijo ser un policía. Yo al principio pensé “Este nos quiere timar, ¡FIJO!”, por lo que le indiqué al policía que encestábamos algo más que su palabra para creer este dato. Acto seguido nos enseñó una placa y nos quedamos igual de incrédulos. Así que decidimos con su consentimiento, llamar a la policía y preguntar nosotros mismos y resultó que ¡SI! era un policía nacional.
Mi hermano y yo nos encontrábamos completamente sorprendidos, puesto que no veíamos nada raro en la transacción (a fin de cuentas es lo que hace todo el mundo en eBay, a diferencia de que habíamos acordado hacer el intercambio en la vía pública). Según indicaba el policía, él creía que el teléfono podía ser robado, por lo que tras llamar a su compañero (otra persona con apariencia normal/desaliñado) confirmaron con su central que no constaba ninguna denuncia con el IMEI del teléfono. Pero les había resultado muy sospechoso el intercambio en la calle.
Como el tipo no disponía de documentación del terminal para probar que él era el dueño nos pidieron la identificación (puesto que según ellos habíamos llegado a realizar tal transacción, lo cual era imposible puesto que el tenia el teléfono y mi hermano el dinero). Después de explicarle que si el “vendedor” tenía el teléfono y nosotros el dinero no habíamos llegado a realizar tal compra, sólo mediado. En este punto creo que el policía lo entendió, pero no quiso decir ni sí ni no.
Les pregunté 2 veces si existe algún tipo de ilegalidad si el teléfono se encuentra en regla (una vez a cada policía, mientras uno tomaba nota y mientras el otro hablaba con el vendedor), a lo cual uno me dijo que habría que documentar el cambio de titular para evitar problemas con denuncias de robo y el otro que no sabía.
Igualmente le facilitamos cada uno la documentación correspondiente ambos policías (imagino que por si surgiese posteriormente una denuncia de robo del terminal que nos vendían). Imagino que todo terminaría ahí, si no fuese porque el “vendedor” esquivaba algunas preguntas personales y otras las contestó de forma esquiva.
Al final de una larga conversación, creo que todos entendimos la situación: el tipo que nos vendía el teléfono estaba casado legalmente con el titular del teléfono (pero él llamaba al dueño “ella”). Esto debió de desconcertar bastante a ambos policías, que debían de pensar que esa nueva información era para “tapar un error” en su versión. Por lo que decidieron acompañarle a su domicilio a contrastar todo. Mi hermano y yo preguntamos si nos podíamos marchar y les dejamos continuando con el tema.
Mis conclusiones:
- Lo primero es que no he vuelto a saber nada del asunto. Y aun que no creo que finalmente lo consideraran ningún tipo de delito sólo sé que han tomado nuestros datos y que no se que ha sido de ellos.
- Tengo la impresión de que el vendedor decía la verdad, pero temía que no creyeran su versión y el intentaba darnos una más creíble.
- Si compras un teléfono, obtén su documentación original. Y si puedes tener una prueba de que lo has adquirido de su titular, mejor.
- Cuidado al realizar transacciones en la calle o puedes ser mal interpretado.
- Me he comprado un iPhone libre con factura (ya hablaré de este teléfono).
No siento ningún rencor ni con el vendedor ni con los policías puesto que estaban ejerciendo correctamente su trabajo. Simplemente me apetecía contar la historia.


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